Cuando Chapala llegó al 98.81% de su capacidad y se tragó los pueblos de Chapala, Ajijic y Ocotlán 🌊
En octubre de 1967, el Lago de Chapala desató toda su furia: alcanzó el 98.81% de su capacidad y se desbordó sobre las calles de la ribera, dejando imágenes que hasta hoy parecen sacadas de una película.
Las aguas no tuvieron piedad y llegaron hasta Ajijic y Ocotlán, convirtiéndose en el tercer gran evento de este tipo en el siglo pasado.
Las crónicas señalan que incluso la vieja estación de ferrocarril terminó hundida bajo el lago, mientras enormes residencias de familias de renombre en Guadalajara y propiedades de extranjeros jubilados quedaban bajo el agua.
El nivel comenzó a bajar hasta el 13 de noviembre, pero las postales que quedaron —fotografías aéreas y transparencias de la época— muestran con crudeza cómo el lago reclamó el territorio que durante años le habían arrebatado.
Hoy, más de medio siglo después, las imágenes de aquel desastre siguen recordándonos que Chapala siempre cobra factura cuando se le invade.







