La leyenda de la casa de los perros

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Esta leyenda es propia de la Perla del Occidente, esta habla de un rico comerciante de café llamado don Jesús Flores el cual era un viejo de más de 70 años el cual era viudo desde hacía mucho tiempo y no tenía hijos, él decidió pasar sus últimos días de vida a lado de una mujer por lo que decidió buscar compañera para casarse.

Así fue como se casó en 1976 con Ana González la cual era la hija menos de una viuda de la zona, Don Jesús cumplía 72 años y su joven esposa tan sólo tenía 28 años, En la antigua guadalajara no se hizo esperar los chismes y rumores de que Ana se habia casado por el interes, y asi tener una vida llena de lujos.

Ana comenzó a exigir privilegios de su nueva vida así que amueblo la casa con cosas costosas y mando ha traer dos esculturas de perros desde Nueva York para estar a lo ultimo de la moda, y así fue que desde entonces este lugar fue conocido como la casa de los perros.

Don Jesús tenia un joven mayordomo de nombre José Cuervo el cual le llevaba los negocios que por su edad el ya no podía atender, no paso mucho tiempo para que los rumores de que el mozo Jose y ana tenían un amorío a espaldas de Jesús Flores.

Antes de fallecer Don Jesús le hizo jurar a Ana González que guardaría luto eterno, lo cual ella no cumplió dicha promesa.

Al poco tiempo después de haber fallecido Don Jesús, Ana se comprometió con José Cuervo y tenían planes de boda lo cual no ocurrió dado a que en la casa de los perros se comenzaron a escuchar voces tenebrosas junto con sombras que atribuían al alma de Jesús Flores acompañados con azotes de puertas repentinos.

Ana y José Cuervo huyeron de Guadalajara con rumbo incierto, llevándose apenas unas cuantas cosas indispensables que pudieron cargar en su equipaje, se dice que se ha visto el espíritu disgustado de Don Jesús vagar por la casa de los perros, porque su esposa no cumplió el luto que le había jurado.

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